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Los científicos argentinos se pronuncian a favor de las plantas uruguayas
El Presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria de la República Argentina (INTI), el Director de la Fundación Argentina para la Ecología Científica, la Directora del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible de la Argentina y numerosos catedráticos explican con total claridad que las plantas uruguayas no contaminan.
Argentina tiene una decena de plantas con tecnología no autorizada ya en Europa y Estados Unidos a diferencia de las uruguayas- que contaminan brutalmente, convirtiendo al río Paraná y al Río de la Plata en una cloaca, según expresión de técnicos y legisladores.
La peor técnicamente por su poder contaminante es la planta de celulosa de Iby en Entre Ríos, la provincia del Gobernador Busti y de la Asamblea que corta los puentes internacionales.
Por qué Argentina no puede recurrir al Tribunal de La Haya, cómo operan los jugadores argentinos sucios y cuáles son las jugadas argentinas sucias.
Las claves del problema técnico, de la no existencia de la contaminación, de las contradicciones de Green Peace.
Argumentos científicos argentinos avalan totalmente la construcción de las plantas de celulosa en Uruguay
A
favor de que las plantas de celulosa que están en construcción
en Uruguay no son contaminantes -si se operan de acuerdo a como
está previsto- recurriremos hoy exclusivamente a los argumentos
de los principales científicos argentinos en la materia.
Así
presentaremos la opinión del presidente del Instituto Nacional
de Tecnología e Industria de la República Argentina (INTI) -el
kichnerista y ex diputado del Frepaso, Enrique Martínez-, de
Eduardo Ferreira, Director de la Fundación Argentina para la
Ecología Científica, de la Directora del Instituto de Ciencia
Ambiental y Desarrollo Sostenible e Investigadora Independiente
del CONICET, Prof. Dra. María Cristina Area, del Profesor de la
Universidad de la Plata, Dr. Mario Feliz y del Dr. en Ciencias de
la Madera y el Papel Alberto Venica, de Irene Wais de Badgen,
ecóloga, profesora de la Universidad de Buenos Aires quién
acaba de participar la semana pasada en el coloquio "El
conflicto de las plantas de celulosa del río Uruguay: una
aproximación científica al tema" organizado por dicha
facultad, del licenciado Gustavo Braier quién acaba de exponer
sobre el tema el pasado 11 de marzo en la Feriagro de Santa Fe,
del Ing. Agr. José Crotto que acaba de publicar su opinión a
pedido de la revista NotiForestal (24 de febrero 2006)
Enrique Martínez, Presidente del Instituto Nacional de Tecnología e Industria de la República Argentina (INTI)
El
1 de febrero pasado Página 12 publicaba un reportaje a Enrique
Martínez con la siguiente presentación: "Enrique
Martínez, ingeniero y presidente del Instituto Nacional de
Tecnología e Industria (INTI), describe el funcionamiento
técnico de las papeleras y explica de qué manera, con un
control claro del tratamiento de los efluentes, la contaminación
que producen es irrelevante, no implica ninguna irrupción de
productos perjudiciales en el ecosistema, y es un asunto menor al
lado del gran asunto real: la desinformación de la gente.
En un
pasaje del reportaje Martínez expresaba lo siguiente:
"Originalmente lo que se hacía era utilizar el cloro
gaseoso como componente central acompañado de oxígeno, agua
oxigenada, algunos otros pasos para conseguir las dos cosas.
-El cloro se pega a la lignina y la arrastra.
-Claro. Pero tanto el oxígeno como el agua oxigenada son más
categóricamente "deslignificadores". El asunto es que
utilizando cloro gaseoso el producto era altamente contaminante,
porque se producían compuestos orgánicos de cloro con
eventuales efectos sobre la salud humana.
-Y entonces, ¿qué se hace?
-Ahora hay dos procesos que se utilizan comercialmente. Uno es el
que se conoce como "Libre de cloro elemental" (ECF),
pero que utiliza dióxido de cloro en el proceso, y el otro es el
que no utiliza nada de cloro en ninguna parte del proceso (TCF).
El más usual es el primero y es el que se va a utilizar en
Uruguay.
-O sea, el que sí utiliza algo de cloro.
-Aproximadamente
el 90 por ciento de las plantas de celulosa utilizan este método
(ECF).
-¿Por qué?
-No es porque sea más barato sino porque el oxígeno y el agua
oxigenada son muy potentes para eliminar lignina pero no son tan
potentes para darle brillo a la celulosa una vez convertida en
papel. El factor principal para que el papel alcance el grado de
blancura que se desea es el dióxido de cloro.
No es casual que los papeles de mayor calidad se produzcan
mediante el proceso que utiliza el dióxido de cloro. Ahí
también ha habido presión de las organizaciones ambientales
para reducir la contaminación, y efectivamente hay tratamiento
de los efluentes con métodos biológicos que reducen la
contaminación provocada por el cloro prácticamente a cero.
-Pero se está protestando por el cloro.
-A pesar de las protestas, la contaminación de las aguas del
río Uruguay que se está discutiendo hoy no es por el cloro sino
por el nitrógeno y el fósforo, que demandan oxígeno para
oxidarse y hacen aumentar la cantidad de algas en el agua
disminuyendo el oxígeno. Eso es lo que hay que asegurarse de
evitar en la planta de tratamiento previo para que no constituya
un problema.
-O sea, en las plantas de Uruguay va a haber tratamiento de
cloro, pero cloro no va a haber.
-Va a haber, pero en una cantidad que no es relevante y la
experiencia mundial lo demuestra.
-Pero sí contaminan el nitrógeno y el fósforo
-Y los productos orgánicos demandantes de oxígeno, que
disminuyen el oxígeno del agua y por lo tanto podrían matar a
los peces. Pero también eso se reduce a la mínima expresión si
la planta de efluentes es adecuada. El proceso de las empresas,
tanto la finlandesa como la española, seguro que es de primer
nivel mundial, y el volumen de efluentes es muy pequeño".
Eduardo Ferreira, Director de la Fundación Argentina para la Ecología Científica
Unos días después Infobae publicaba, bajo el título "Expertos argentinos afirman que las papeleras no contaminarán el río" lo que pasaba a copetear como "La Fundación Argentina para la Ecología Científica rechazó las denuncias de los activistas entrerrianos. 'La tecnología que van utilizar es norma en la Comunidad Europea y no hay riesgo para la gente', señaló en Radio 10 su director, Eduardo Ferreira". En la nota se explicaba que "Eduardo Ferreira, director de la Fundación, dijo en Radio 10 que 'la nueva tecnología permite controlar los afluentes hacia el exterior. Tiene una presencia parcial de cloro para el manejo de las dioxinas. Esto fue aprobado por los países más exigentes. Y es norma obligada en la Comunidad Europea'. 'Todo el problema está centrado en si los afluentes líquidos que liberarán las plantas van a emitir a las aguas del río uruguay altos niveles de dioxinas por litro de agua', explicó y aclaró que 'el agua que tomamos tiene 130 microgramos de dioxina, y estas plantas aportarán sólo 1'. Ferreira cuestionó además los velados intereses que pueden motorizar las marchas y los piquetes en la frontera que auspicia la multinacional ecologista Greenpeace. 'Lo de Greenpeace es un tema terrible, espantoso', señaló.
Dr Mario Feliz, catedrático de la Universidad de la Plata y Alberto Venica, Dr. en Ciencias de la Madera y el Papel
Por
esos días, en Economía Para Todos
(www.economiaparatodos.com.ar) Mario Feliz y Alberto Venica
publicaron un reportaje que iba a ser recogido por diversos
medios. Allí decían.
"- La tecnología que se va a usar en el caso de las plantas
de Uruguay, ¿es moderna u obsoleta?
- Mario Féliz (MF): Es de última tecnología. Por lo que uno
puede apreciar, Botnia es una compañía finlandesa de las más
modernas. Van a usar la misma tecnología que aplican en Europa.
- ¿Qué es la EPA?
- MF: La agencia norteamericana que controla el medioambiente. Se
llama Environmental Protection Agency. Y ha estudiado que de la
cantidad de dioxinas que hay en el ambiente, el origen de la
mayor parte de ellas es fundamentalmente no industrial. Sólo
alrededor de un 15% es producido por la actividad industrial. Y
de ese 15%, en este momento en Estados Unidos, la industria de
pasta de papel contribuye con valores cercanos a 0%.
¿Hay alguna tecnología más nueva o menos contaminante que la
que se va a aplicar en el caso de las plantas de Uruguay?
- Alberto Venica: No. Porque estas plantas -por lo que dicen las
empresas, obviamente uno se guía por eso y por qué no creerle-
van a aplicar las mejores tecnologías disponibles. En inglés se
las conoce con la sigla BAT, que son las que están reclamando en
toda Europa para 2007. O sea, hay un Convenio de Estocolmo, que
la Argentina firmó, donde se le pide a todas las fábricas de
pasta kraft de Europa que para 2007 tengan lo que se conoce como
las mejores tecnologías disponibles. Entre esas está el
blanqueo con dióxido de cloro que es lo que se va a usar acá.
- MF: Es cierto, pero sabemos que los grados son muy bajos, casi
nulos. Hagamos una comparación, "Nos vamos a morir todos de
cáncer por las dioxinas", dijo por ahí, en estos días, un
ambientalista. Y esto no es cierto. Porque estas plantas con
estos nuevos procedimientos casi no producen dioxinas
- AV: La concentración de dioxinas que ingresaban en un río en
la época en que todavía se usaba cloro elemental, o sea en el
peor momento, estaban en el orden de partes por trillón. Más o
menos, para dar una idea de la proporción, es algo así como el
espesor de una tarjeta de crédito comparado con la distancia de
la Tierra a la Luna.
- O sea que es realmente mínimo... (
) Entonces, para
resumir, podemos decir que la contaminación del río sería...
- AV: Mínima.
- ¿La emanación de olores?
- AV: Casi inexistente, o mínima.
- MF: Algunos días al año, yo diría.
- ¿Y la contaminación para la salud?
- AV: Ninguna.
- MF: Coincido, ningún riesgo.
- ¿Éstas serían sus conclusiones desde el punto de vista
estrictamente técnico?
- AV: Sí. Pero siempre y cuando se cumpla con los requisitos y
se controle. Lo más importante es generar un sistema de control.
En
una nota que escribiera Mario Féliz, titulada "Sin
vergüenza y con orgullo: Carnaval de Gualeguaychu" dice:
"Que las plantas de celulosa producirán un daño
irreparable a la salud y a la naturaleza es un fraude cada vez
más difícil de sostener. Cualquier interesado en conocer, como
esta actividad se desarrolla en el mundo puede hacerlo,
accediendo a la enorme cantidad de información confiable y
disponible a través de la internet.
En
las fotos que siguen se aprecia la ciudad de Prince George (más
de 70 mil habitantes) en la provincia de British Columbia,
Canadá, y sus tres pasteras que juntas producen 1 millón de
toneladas al año. Industria y turismo conviven en medio del
hermoso paisaje que comparten. (http://bccommunities.ca/princegeorge/index.php)"
En el mismo sentido se ha argumentado que Botnia tiene una de sus
plantas en medio de una ciudad finlandesa.
Dra. Prof. María Cristina Area Directora del Instituto de Ciencia Ambiental y Desarrollo Sostenible
Mientras
arreciaban las opiniones técnicas argentinas a favor de las
plantas en Uruguay -en proporción inversa a las opiniones
políticas- María Cristina Area agregó sus argumentos,
extensamente difundidos: "Las tecnologías que van a
utilizar, de acuerdo con lo que está en los respectivos
proyectos, están dentro de las llamadas mejores tecnologías
disponibles (BATS en inglés)
Para blanquear la pulpa, -para separar la lignina de la
celulosa-, los métodos más comunes son el ECF (libre de cloro
elemental) y el TCF (totalmente libre de cloro). Los ECF dominan
el mercado porque logran mayores blancuras y es el mismo que
utilizarán las empresas que se construyen sobre la costa del
Río Uruguay
El ECF es el
método de blanqueo que está aceptado internacionalmente dentro
de las mejores tecnologías disponibles y el Convenio de
Estocolmo, que trata precisamente sobre los Contaminantes
Orgánicos Persistentes (COPS), se basa en la mejor tecnología
disponible, vale decir que el blanqueo ECF, por carácter
transitivo, es aceptado por el Convenio de Estocolmo.
En diciembre del año 2001, una Comisión Europea (Integrated
Pollution Prevention and Control, IPPC) emitió un documento de
referencia donde se establecen las Mejores Técnicas Disponibles
para la Industria de Pulpa y Papel (Best Available Techniques in
the Pulp and Paper Industry, BAT). En este documento, de 509
páginas, se cubren los aspectos ambientales más relevantes de
la fabricación de pulpa y papel a partir de distintos recursos
fibrosos en diferentes tipos de fábricas.
(
) Además de lo anterior, este documento establece los
niveles permisibles de los diferentes compuestos que estas
fábricas pueden emitir al agua (efluentes líquidos), al aire
(efluentes gaseosos) y a la tierra (residuos sólidos). Estos
niveles garantizan la sostenibilidad de los recursos. Es así que
desde el año 2001, la industria de pulpa y papel europea se
maneja con el compromiso internacional de cumplir dichas pautas,
y limitar sus emisiones a los niveles permitidos. (
)
Las Partes firmantes (Argentina y Uruguay suscribieron en 2001 y
reconfirmaron en enero de 2005) se comprometen a adoptar medidas
para reducir las liberaciones totales derivadas de fuentes
antropógenas de cada uno de los productos químicos incluidos,
con la meta de seguir reduciéndolas al mínimo y, en los casos
en que sea viable, eliminarlas definitivamente.
(
) A nivel mundial, las pulpas ECF dominan el mercado. Esto
se debe a que se logran mayores blancuras, menor reversión (no
se amarillean) y menor deterioro de la resistencia de la pulpa.
Ni las tecnologías ECF ni las TCF formaron niveles mensurables
de dioxinas en sus procedimientos de blanqueo respectivos.
Un claro ejemplo es la nueva fábrica Stendal en Alemania, uno de
los países con legislación medioambiental más exigente en el
mundo. Se inauguró en agosto de 2005, fabricando
mayoritariamente pulpa kraft ECF, pero tiene la capacidad de
fabricar TCF de acuerdo con las demandas del mercado.
Una pauta importante que evidencia el cambio en la contaminación
al pasar del blanqueo con cloro al ECF es la recuperación
sostenible de ecosistemas acuáticos afectados a través del
mundo, que fue posible por la casi completa eliminación de
dioxinas.
Las alertas de
consumo de pescados, río abajo de las fábricas de pulpa y papel
están desapareciendo rápidamente en el mundo. Desde 1990, las
autoridades de diferentes estados en USA han emitido alertas de
dioxinas en 25 ecosistemas río abajo de las fábricas de pulpa y
papel, representando el 83% de estos ecosistemas. En el informe
de 1996, había alertas en 18 cuerpos de agua. En 2004, solamente
8 ecosistemas tenían alarma de dioxinas, comprendiendo el 0,2%
de los cuerpos de agua con alertas (el resto corresponde a otro
tipo de industrias, no papeleras).
La EPA (Agencia de Protección Ambiental de estados Unidos)
predice que todas las alarmas en cursos de agua relacionado con
la industria papelera se levantarán cuando la totalidad de los
sistemas de blanqueo se conviertan a ECF (o sea que en USA
también quedan algunas fábricas que blanquean con cloro).
(..) De lo anterior se deduce que al eliminar el cloro elemental
del blanqueo, los procesos actuales de producción de pulpas
celulósicas (ECF, libre de cloro elemental o TCF, libre de cloro
total) han pasado a ser mínimos generadores de dioxinas y
furanos, con respecto a otras fuentes.
Otros expertos
La
ecóloga de la UBA, Irene Wais puntualizó, en el evento que
organizara recientemente dicha Universidad, que "el método
ECF está permitido por la Unión Europea, que cuenta con la
legislación ambiental más exigente del mundo: por ejemplo, la
planta alemana Stendal, inaugurada el año pasado, utiliza esta
tecnología, si bien también tiene capacidad para recurrir al
TCF, según los requerimientos del mercado".
Irene Wais de
Badgen señaló, asimismo (al tiempo de insistir en la necesidad
de los controles a las plantas), que "si las empresas
cumplen su anuncio de utilizar la misma tecnología que emplean
en Europa, los aspectos ambientales más importantes van a estar
cubiertos. En 2001, un organismo de la Unión Europea llamado
IPPC (Integrated Pollution Prevention & Control) publicó un
documento de 500 páginas donde establece, específicamente para
plantas de celulosa, las mejores técnicas disponibles para
preservar el ambiente; no conozco nada mejor que esto, ni en
Estados Unidos ni en otra parte del mundo. Tanto Botnia como
Ence, las dos firmas, afirman que utilizarán esa
tecnología".
En
la exposición realizada hace dos semanas en la Feriagro de Santa
Fe, el licenciado Gustavo Braier remarcó "que cualquier
temor de que, como consecuencia de la instalación de una planta
de celulosa, se perjudique la actividad productiva, sea apícola,
avícola, citrícola o feed-lot, es infundado.
Estas fábricas controladas no contaminan más allá de los
límites que hoy se aceptan por los países más desarrollados
del mundo"
Política celulósica argentina
El
desorden de la política ecológica argentina es palpable no bien
se escucha la versión publicada de un reportaje telefónico que
se le realizó al Presidente del INTI, Enrique Martínez. Le
preguntan:
"La planta Alto Paraná (una de las más criticadas porque
teniendo tecnología ECF (libre de cloro elemental no la usa y
funciona en base a cloro elemental gaseoso y contaminante), ¿es
comparable a las uruguayas en términos de tecnología?
Es más vieja, es la misma tecnología de hace más de veinte
años.
Esa planta tiene
una certificación ambiental iso 14001. ¿Quién la otorga en
Argentina?
Esa certificación la consiguió la empresa con una certificadora
internacional". (¿¿??)
Ya en
el artículo mencionado María Cristina Area ha dicho: "la
legislación uruguaya es más estricta y organizada que la
argentina"
A su
turno el Dr. Mario Feliz de la Universidad de La Plata expresó:
"Para hacer esta campaña contra las plantas uruguayas
habría que emprenderla también con el control de la
contaminación en general en la Argentina. Porque el Río de la
Plata está totalmente contaminado y el 95% de esa contaminación
fue producida por nuestro país"
El
mismo autor y catedrático en un artículo titulado "La
guerra del papel" (puede ser consultado en Misiones on line
del 6/2/06) escribe:
"En nuestro país existen unas 10 plantas de producción de
celulosa que vierten sus efluentes al río Paraná provenientes
de una producción de no menos de 850.000 toneladas anuales de
pulpa de celulosa. Estas empresas: Celulosa Campana y Gral.
Bermúdez, Papelera del Plata, Wixel, Campanita, Papel Prensa de
San Pedro, Iby en Entre Ríos, Andino sobre Santa Fe, Alto
Paraná S.A., Piray y Papel Misionero en Misiones; contaminan el
Paraná desde hace años.

La presencia de contaminantes provenientes de la
planta de Gral. Bermúdez (compuestos orgánicos clorados) ha
sido verificada por Green Peace, según un informe publicado por
la organización. Por otra parte, está universalmente probado
que, la vieja tecnología aplicada en las plantas argentinas
(esencialmente el proceso de blanqueado con gas cloro), es
causante de la generación de organoclorados, entre ellos
dioxinas de alto grado de toxicidad. Estos productos son
arrojados al río desde, al menos, el año 1929. ¿Cómo es
posible, entonces, que nuestro gobierno reclame por la posible
contaminación que generarían las plantas sobre el Uruguay y al
mismo tiempo admita que una decena de empresas argentinas estén
contaminando el Paraná y el Rio de la Plata?
La provincia de
Entre Ríos tiene en su territorio una planta productora de pasta
celulósica (Iby, que produce 18.000 TM anuales) y sobre las
costas santafecinas del Paraná, frente a la tierra entrerriana
hay otras más. Pero, además, esta provincia es una importante
productora de madera, de bosques implantados, que destina el 60%
de su producción a la elaboración de celulosa y tableros. La
vocación ambientalista de su gobernador puede ponerse en tela de
juicio, justificadamente.
Sería comprensible la actitud de los políticos municipales que
en forma oportunista y por ignorancia (que se empecinan en no
subsanar) se suben a la turbulencia irracional. Pero, no se
encuentra justificación para el comportamiento del gobernador y
de algunos funcionarios nacionales, especialmente, del Ministerio
de Relaciones Exteriores.
Es probable, que una buena razón fuese que nuestro gobierno
estuviera actuando como defensor de la industria
"nacional" para que ésta no tuviese la competencia
(uruguaya) de 1.500.000 toneladas anuales de celulosa, que
doblarían la producción nacional, producida por métodos más
modernos, aceptados en muchos países (USA, Australia, Chile,
algunos países europeos, etc). Mientras la industria
"nacional" tiene patente de corso para contaminar y por
lo tanto no perder competitividad. ¿Será esta una política de
promoción industrial?
Por el contrario, Corrientes y Misiones han criticado fuertemente
la actitud del gobernador entrerriano y han resaltado que ellos
recibirían con brazos abiertos la instalación de plantas
similares en su territorio.
Para Greenpeace de Australia el método de blanqueado que usarán
las papeleras de Uruguay (método ECF) es medalla de plata y para
los coordinadores de la campaña forestal de Greenpeace en
Escandinavia, las diferencias entre los métodos TCF y ECF, en
cuanto a sus consecuencias ambientales, son totalmente
irrelevantes (
)"
La
hipocresía de la política argentina es también denunciada por
el Ing. José Crotto, el 24 de febrero de 2006 en la revista
NotiForestal (se puede consultar en Infoextradigital.com.ar) en
artículo que dicha revista le pidió.
En
extractos de la misma se puede leer: "Con grosera
ignorancia, demagogia inmadura y patoterismo prepotente se
enfrenta a un país hermano y amigo con consecuencias alarmantes.
# El
País tiene una Ley Nacional vigente, la 25.080, votada por
unanimidad por todos los Senadores y Diputados, incluyendo los
entrerrianos, para fomentar el desarrollo de la foresto
industria, entre ellas, la fabricación de celulosa, como lo
puede advertir cualquiera que se tome el trabajo de leerla, al
cual el gobierno entrerriano estuvo y permanece adherido. ¿Lo
van a negar en La Haya?
# El
Gobernador Busti, ejemplo de incoherencia y demagogia, propició
el decreto 2554 en su primera gobernación (04-07-90) que se
transformó en Ley Provincial para el apoyo de emprendimientos
celulósicos. Junto al Ing. Agr. José Moulia, Secretario de
Producción, firmaron un memorandúm de entendimiento para un
gran proyecto celulósico en 1997. ¿Lo van a negar en La Haya?
#
¿Vamos a negar en La Haya que muy cerca de la principal fábrica
argentina (Alto Parana S.A.), fabrica que consume 2/3 de la
madera que consumirá Botnia, que utiliza la tecnología ECF
desde hace 23 años, está la localidad de Esperanza que en los
últimos 30 años ha multiplicado su población casi 10 veces
mientras que el total de la Argentina no ha llegado a duplicarse?
Nuestros seudo periodistas y seudo ambientalistas, explicaran que
la gente no conoce el riesgo que corre, porque solo ellos son los
iluminados con la razón y los conocimientos; y Esperanza está a
unos 5 km. de la fábrica, mientras Gualeguaychú esta a 35 km.
de las futuras fábricas uruguayas.
Como hombre de campo soy lector del Martín Fierro y temo que
como bien dice el poema de José Hernández 'si la vergüenza se
pierde jamás se vuelve a encontrar'. Es tan inconcebible el
nivel al que hemos llevado este entredicho con un país intimo
hermano y amigo, agrediéndolo con actitudes fuera de la ley, y
ocasionándole daños a su funcionamiento económico, utilizando
no la razón, sino la prepotencia del tamaño, que dudo que los
gruesos errores cometidos puedan ser corregidos por nuestra
obcecada dirigencia.
Por lo tanto,
para aclarar bien, que esta actitud no corresponde a la mayoría
del pueblo argentino, ni mucho menos a la mía: POR TANTA
NECEDAD, YO ME DISCULPO. Ing Agr. José E. Crotto".
En el
artículo arriba mencionado ("Sin vergüenza y con orgullo:
carnaval de Gualeguaychú") el Dr. Mario Féliz de la
Universidad de La Plata pone en cuestión toda la política
argentina respecto al tema: "Mientras se violan
sistemáticamente las leyes argentinas y se desconoce el derecho
internacional, con el consentimiento y/o complicidad de la
autoridad, se argumenta que el Uruguay habría violado el tratado
del río compartido. Y se convierte este argumento en sustento de
la actividad ilegal de cortar los pasos internacionales. Veamos
que hay de cierto en todo esto.
El
tratado dice que la parte que construyera 'obras de entidad
suficiente para afectar
la calidad de sus aguas, deberá
comunicarlo a la Comisión, la cual determinará sumariamente, y
en un plazo máximo de 30 dias'. (Art.7). Por otra parte, el
artículo 9 dice: 'Si la Parte notificada no opusiere objeciones
o no contestare dentro del plazo establecido en el articulo 8
(180 días) la otra Parte podrá realizar o autorizar la
realización de la obra proyectada'.
¿Se habrán dado los pasos establecidos en el tratado? Los
empresarios piqueteros dicen que no y el informe del GTAN, del 3
de febrero de 2006, los avala. En el inciso 1 afirma: ' Al
autorizar unilateralmente las plantas proyectadas, la República
Oriental del Uruguay vulneró las obligaciones asumidas en virtud
del derecho internacional general y del Estatuto del Río Uruguay
de 1975.'
Cuando se lee el punto parece que el asunto estuviera terminado.
Uruguay violó el Estatuto y, por lo tanto, nosotros violamos
todas las leyes que sea necesario para terminar con la ignominia
de la industria.
Sin
embargo, sorpresivamente, nos encontramos con la Memoria Anual
del Estado de la Nación 2004, que fuera leída, por el
ejecutivo, ante el Parlamento argentino en marzo de 2005. En este
documento, en la parte correspondiente al Ministerio de
Relaciones Exteriores, entre los objetivos respecto de las
relaciones con Uruguay, señala: 'Avanzar hacia la libre
circulación permanente de personas, simplificando gradualmente
controles sanitarios y aduaneros, teniendo, como base, el
Memorando de Entendimiento sobre la Libre Circulación de
Personas, firmado el 30 de noviembre de 2001, en Montevideo.'
¡Política exterior de la Nación que ha sido modificada, de
hecho, por la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú!
Cuando el documento aborda los LOGROS de la política de
relaciones con Uruguay dice: 'En marzo tuvo lugar, en Montevideo,
una reunión entre los Cancilleres Rafael Bielsa y Didier
Operti.' Y, más adelante, agrega: 'En el mismo mes, ambos
países firmaron un acuerdo bilateral, poniendo fin a la
controversia por la instalación de una planta de celulosa en
Fray Bentos'. 'Este acuerdo respeta, por un lado, el carácter
nacional uruguayo de la obra, que nunca estuvo puesto en
entredicho y, por otro lado, la normativa vigente que regula las
aguas del Río Uruguay a través de la CARU (Comisión
Administradora del Río Uruguay).' 'Asimismo, supone una
metodología de trabajo para las tres etapas de construcción de
la obra: el proyecto, la construcción y la operación.'
¿Cómo es, entonces, que el GTAN (argentino) dice, dos años
después, lo que dijo? ¡Aquí, una sensación de vergüenza me
apretuja el corazón!
Como hemos visto el Estatuto del Río Uruguay habla de la calidad
de las aguas, y es sobre este aspecto que nuestro país debería
prestar atención y seguramente se podrá acordar un
procedimiento para el correspondiente control.
En efecto, en esta etapa del proyecto el Estatuto prevé que si
la parte afectada (Argentina) tuviera objeciones tendrá que
elevar una comunicación donde 'deberá precisar cuáles aspectos
de la obra o del programa de operación podrá causar un
perjuicio sensible a la calidad de sus aguas, las razones
técnicas que permiten llegar a esa conclusión y las
modificaciones que sugiera al proyecto o programa de operación.'
Cosa que no se ha hecho, ya que el informe del GTAN no es más
que un conjunto de objeciones no fundadas. Por último,
corresponde destacar que el Estatuto nada dice de posibles o
supuestos daños a la atmósfera."
Política celulósica argentina con Paraguay.
Un
mes atrás, aproximdamente, un cable de EFE daba cuenta que el
Ministro de Ambiente del Paragua, Alfredo Molinas, denunciaba a
la Argentina de contaminar el río común, el Paraná.
Concretamente de "un delito contra la salud pública por la
contaminación de la papelera situada en la localidad argentina
de Puerto Piray". La denuncia, que se extendía a las
papeleras argentinas Alto Paraná y Pepel Misionero, especificaba
que se lanzaba al Paraná cloro, azufre y otros elementos
químicos que se utilizan en el tratamiento de la pasta celulosa
y todos son altamente contaminantes. Voceros del Ministerio
paraguayo explicaron que Molinas recurrió a la Fiscalía ante la
falta de respuesta a una reclamación presentada ante la
Comisión Mixta Paraguayo-Argentina del Paraná (COMIP) para que
se analicen las aguas del río.
El 17
de marzo de 2006, ABC color, titulaba "Papeleras del vecino
país contaminan el río Paraná" y explicaban que
"Argentina exige al Uruguay lo que no cumple con Paraguay.
Las
papeleras argentinas de la provincia de Misiones siguen
contaminando impunemente las aguas del río Paraná, frente a la
localidad paraguaya de Carlos Antonio López, departamento de
Itapúa. La Argentina adopta una actitud contradictoria. Busca
impedir que Uruguay instale dos plantas celulosas, en aguas
compartidas entre ambos países. Sin embargo, sus papeleras
contaminan el río Paraná, en una zona compartida con Paraguay.
Esta
actitud de la Argentina se puede calificar de hipócrita, porque,
por un lado, pretende evitar que Uruguay instale una papelera
sobre el río que comparten, bajo pretexto de que la misma
contaminará el curso hídrico. Pero este argumento carece de
seriedad, considerando que las papeleras que tienen (los
argentinos) sobre le río Paraná están contaminando con sus
efluentes dicho curso hídrico, afectando la fauna íctica en
aguas compartidas con Paraguay" El artículo finalizaba
diciendo que "Las papeleras que se pretenden instalar en
Uruguay prometen introducir tecnología que logre una producción
más limpia, sin daño ambiental, con sistemas de tratamiento de
sus efluentes líquidos y de sus emisiones gaseosas.
Evidentemente, serán mejores que las papeleras argentinas de las
provincias de Misiones, que sin un tipo de tratamiento tiran sus
desechos contaminantes al río Paraná" De esta manera el
ministro del Ambiente de Paraguay, Ing. Alfredo Molinas,
sugirió, según informó Radio Ñandutí, como medida
alternativa y de urgencia, el cierre temporal de las papeleras
hasta tanto construyan un sistema de tratamiento de sus
efluentes. Esta propuesta ni siquiera se tuvo en consideración
por parte de los argentinos. Agregó que "la referida
fábrica no posee una planta de tratamiento de los denominados
líquidos efluentes que son vertidos al río a través de
cañerías ubicadas por debajo de las aguas, para que no estén
expuestas a la vista". Molinas indicó que técnicos de su
institución tomaron muestras de los desechos y encontraron una
gran cantidad de ácido sulfúrico mezclado con cloro. "Los
pecadores de la zona se quejaron de la muerte de pescados".
fuente: diario "La República" (25/03/06)
autor: Manuel Flores Silva, ex Senador, ex Director de Jaque, ex
Director de Posdata.